La experiencia

Tabaco y entorno laboral

Autor: Nerín, Isabel

La nueva ley 28/2005, de medidas sanitarias frente al tabaquismo, ha establecido desde enero de 2006 la limitación para fumar en el lugar de trabajo. Es importante recordar que las limitaciones al consumo de tabaco en los lugares públicos, incluido el entorno laboral, están justificadas por el efecto que tiene respirar Aire Contaminado por Humo de Tabaco (ACHT), también llamado Humo Ambiental de Tabaco (HAT) o humo de segunda mano.

Trabajar en un espacio contaminado por humo de tabaco es un riesgo que no puede asumir ni el trabajador, ni el empresario, ni tampoco las fuerzas sociales que representan a todos los trabajadores y cuyo fin principal es defender sus derechos, incluido, por supuesto, el derecho a la salud, independientemente de que sean o no fumadores. Es importante comunicar a todos los actores implicados en el mundo laboral –comité de empresa, fuerzas sociales, recursos humanos, servicios de prevención– los motivos que justifican las limitaciones para fumar en el lugar de trabajo, para que el planteamiento sea dentro del marco de la salud y se oriente como lo que es, un problema de salud laboral.

El nuevo marco normativo ha cambiado el escenario de las intervenciones sobre tabaquismo en el entorno laboral. Hasta ahora, era una actividad opcional que algunas empresas españolas desarrollaron en los últimos años, motivadas por diferentes causas. Desde motivos directamente relacionados con la salud de los trabajadores hasta motivos de seguridad industrial. Las experiencias llevadas a cabo en nuestro país han proporcionado evidencia acerca de la posibilidad de realizarlas y, en general, han comunicado resultados satisfactorios, entre los que cabe destacar la ausencia de conflictos para establecer las limitaciones al consumo de tabaco en el lugar de trabajo. Este aspecto ha sido de gran importancia, ya que desde algunos sectores, relacionados directa o indirectamente con la industria tabaquera, se habían lanzado determinadas “profecías” que anunciaban la imposibilidad absoluta para implantar esta norma.

En este sentido, el programa Empresa libre de humo, desarrollado en la empresa BSH Electrodomésticos España SA, constituye un modelo de buena práctica que merece la pena conocer. El programa se inició en 2001, por iniciativa del servicio médico de empresa y en colaboración con la Unidad de Tabaquismo FMZ (Facultad de Medicina de Zaragoza). Se estableció un cronograma con un desarrollo en cuatro fases, cada una de ellas con contenidos específicos. Desde el principio existió un compromiso de la dirección y se firmó un acuerdo con las fuerzas sociales en el que se recogían todas las actividades a desarrollar.

El programa se planteó con los siguientes objetivos:

A nivel de empresa (organizativo):
– Conseguir una empresa libre de humo.
– Mejorar el nivel de salud laboral.

A nivel de los trabajadores:
– Disminuir la prevalencia de fumadores.
– Mejorar la salud de los trabajadores.

Como objetivos secundarios, se plantearon:

– Mejorar la imagen de la empresa (interna/externa).
– Mejorar la calidad de fabricación (2 manos libres).
– Disminuir siniestros (incendios, accidentes personales).
– Mejorar el cumplimiento de la legislación.
– Disminuir el absentismo.
– Disminuir costes: Reducir prima de la compañía de seguros y disminuir gastos medioambientales.

A continuación de esta primera fase de inicio, se realizó la fase de sensibilización con el objetivo de comunicar la intervención a toda la empresa utilizando los canales habituales. Después, en la fase de implementación, se desarrolló un programa de deshabituación tabáquica para los empleados que lo desearan y se instauró la limitación para fumar en el puesto de trabajo. El programa de deshabituación se adaptó a los turnos de los trabajadores y se financió íntegramente, incluida la medicación utilizada (terapia sustitutiva de nicotina o bupropion).

Por último, en la fase de evaluación y mantenimiento, se evaluaron los resultados del programa y el cumplimiento de la norma. Los principales resultados del programa fueron:
– Reducción de la prevalencia de fumadores en un 4%.
– Alto cumplimiento de la norma.
– Ausencia de conflictos.
– Mejora del medio ambiente de trabajo e instalaciones.
– Posible reducción futura de la prima del seguro.

En resumen, la experiencia de BSH confirma que los programas sobre tabaquismo en la empresa son factibles en nuestro medio, que no se generan conflictos y que cumplen los objetivos planteados de mejorar la salud de todos los trabajadores al reducir la prevalencia de fumadores y, por tanto, la contaminación por ACHT.

Seis meses después de la entrada en vigor de la ley, la valoración en conjunto es positiva. Las limitaciones en los lugares de trabajo muestran un elevado cumplimiento y lo que es más importante, se han incorporado con absoluta normalidad. Todo ello refleja que la población general conoce en su mayoría los efectos sobre la salud de respirar humo de tabaco activa o pasivamente y que asume el cambio que supone el desnormalizar el consumo de tabaco. Queda pendiente el asunto de los espacios de ocio (bares y hostelería), donde se mezclan intereses económicos potentes y la nueva ley establece, de momento, diferencias que en un futuro habrá que resolver.

 

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